Mi propuesta nace desde la profunda convicción de que cada persona y cada familia que atraviesa un proceso de duelo merece un espacio genuino de escucha, contención y acompañamiento.
Lo que me diferencia es el tiempo que dedico a tu proceso: cada encuentro tiene una duración de 1 hora y 30 minutos, lo que permite respetar tu ritmo único y tus necesidades más profundas. Durante ese espacio estoy plenamente presente, atenta a tus requerimientos emocionales, relacionales y prácticos, o los de tu familia.
Mis honorarios reflejan principalmente el valor de mi tiempo y el mantenimiento de un espacio seguro y contenedor. Entiendo que lo más valioso que ofrezco es una presencia comprometida y una calidad humana difícil de encontrar en otros ámbitos.
Estas sesiones buscan aportar bienestar y transformación en momentos de profunda vulnerabilidad, ofreciendo un acompañamiento humano y profesional que te ayude a resignificar el dolor y a reencontrar sentido en la vida que continúa. No estás solo en este camino.